Nostalgia
Una colección que nos remonta al pasado,
para reflexionar sobre el rumbo de nuestra realidad.

El pasado:
Antes, el diseño, la publicidad y la vida comercial se veían muy distintos.
Antes, crear, era un proceso que oscilaba entre lo digital primitivo y lo analógico. Un ejemplo de ello son los diseños editoriales en los medios impresos. Como los periódicos. También encontramos esta mezcla o transición en otros medios, como la radio, los reproductores de CD o videocaseteras.
Recopilando información de forma variada, del pasado, de lo que sigue existiendo o ya no, de lo etéreo, del tedio que sufrimos, se encontró un nuevo tema que explorar, para una nueva colección: La Nostalgia.
Es ese sentimiento confuso que nace de la melancolía, de la ambivalencia de estar feliz o ligeramente triste.
Feliz por lo vivido, que dejó una sensación de realización, de tranquilidad, de paz. Triste, porque justo es ahí donde se quedó, en un ciclo terminado, en el pasado, evocando emociones que son un vago reflejo de cómo nos hicieron estremecer.

Un camino a la reflexión:
Mientras unos recuerdan lo bueno, otros lo malo.
Evocar el pasado no significa pensar que todo era perfecto antes. Sin duda, desde los noventa hasta nuestra contemporaneidad hemos presenciado muchos parteaguas que han sido benéficos para la humanidad. El mundo hoy se mueve de una manera más eficiente, y todo sucede demasiado rápido. La información está en todas partes, falsa y real, la encontramos a minutos de haber ocurrido un suceso en el mundo.
Sentir nostalgia por el pasado, trae consigo reflexión profunda. Es el contrapeso de lo que presenciamos día a día, de nuestro entorno. Pensar en cómo nuestras formas de comunicación han cambiado nos invitan a tomar decisiones sobre cómo queremos continuarla:
Nutriendo una verdad, sin ansiedades, presente y paciente. Creando un testimonio e historia para las generaciones futuras.
Es un lugar seguro que irradia consciencia, a mi parecer. Podemos ir y venir, llevándonos sólo los aprendizajes.


Yucatán en la nostalgia:
Con este objetivo, y tras visitar archivos en la Hemeroteca de la Biblioteca Yucatanense de Mérida, se hizo una recopilación de textos, imágenes, videos, audios, que reflejan en su conjunto lo que fue (y es) nuestra localidad.
A partir de los noventa hasta inicios de los dos mil, se crea un rompecabezas, que pinta un panorama general de cómo vivíamos en el sureste. Del cual, sobresalen ciertos colores: vemos las novedades, las noticias, los sueños de los jóvenes, la economía, la infraestructura, las ideas detrás.
Nos acercamos al acervo, consolidando una memoria colectiva y una preocupación por la conservación de las buenas maneras de vivir. De hacer diseño artesanal y de crear conocimiento a través del intercambio de saberes. Registramos nuevamente los procesos para que sirvan de testimonio para las generaciones futuras.
Y los hallazgos, aunque quizá no lleguen a resguardarse de forma escrita en alguna biblioteca, se quedarán registrados en la memoria figurativa y oral.

Visceralidad y legado:
Sólo retomar el concepto de la nostalgia para crear diseños, era algo que parecía superficial. Es por ello que en esta etapa nos enfocamos en diseñar acompañando las ideas con hechos reales sobre nuestro pasado.
Ese ligero desconecte de nuestra realidad, viendo hacia atrás, nos da perspectiva sobre cómo se han soltado las riendas de nuestras acciones y lo que sucede en nuestra esfera, para discernir sobre nuestro futuro rumbo como localidad yucateca, sociedad, mexicanidad y humanidad.
Ver hacia el pasado, retomar la nostalgia, entonces se convierte en una posibilidad de elegir, de cambiar y de renombrar, si así lo deseamos, lo que somos.
Nos enfocamos en aterrizar este mensaje de una manera trascendental, invitando a nuestros seguidores a vivir fuera de pantalla y algoritmos más seguido, a experimentar la materialidad de lo análogo como herramienta creativa pero también como metodología de vida. A ver más allá del diseño, para conocer la historia y la cultura del lugar donde vivimos.



















